Crónicas penquistas… Y algo más

   En estos días revisaba, estupefacto, las imágenes que me enviaba mi hija desde la Universidad de Concepción, en el contexto de las primeras movilizaciones estudiantiles en pos de la gratuidad universal, total y real, ante el escenario de la pérdida del beneficio por cerca de 27 mil jóvenes, y para la elevación de los estándares de calidad universitarios, entre otras grandes problemáticas que legítimamente aspiran a solucionar. Era realmente caótico.

Los carabineros, convertidos en viles pacos, destruían jardines, prados, baldosas, escalones, ingresando por todos lados con sus vehículos blindados, tirando sus aguas y sus gases tóxicos… ¡y disparando! a l@s movilizad@s…y también a l@s No movilizad@s (dentro de est@s últim@s, seguramente, much@s gozan de la gratuidad y otros beneficios, pero reclaman por las movilizaciones, en un sinsentido cívico sólo propio de una sociedad que se desmorona dramáticamente). Esas imágenes me impactaron realmente…y eso que aquí en La Araukanía estamos habituados a la violencia policial y militar, en el permanente hostigamiento que sufren las comunidades mapuche y en la discriminación que en todo ámbito existe respecto a esta causa, también legítima…y eso, también, que yo estudié en aquellos mismos pastos y escalones, en gbario era un refugio seguro; los alrededores siempre militarizados, pero uno ingresaba a la U y ya podía sentirse un poco más tranquilo…aunque también hubo trágicas y fatales excepciones…pero, en general, los pacos no entraban al campus, que gozaba del ya anacrónico concepto de la “autonomía universitaria.

Pero ahora no; era una furia desatada contra estos jóvenes estudiantes, cual si fueran peligrosos criminales, con toda la logística de la represión al servicio de un Estado que, ante la situación de deterioro moral en el que se encuentra recurre a estas prácticas represivas, no sólo en lo policial y militar, sino a través también de leyes regresivas, que intentan ignorar conquistas sociales largamente luchadas, en tantos ámbitos.

Y este deterioro moral del que hablo no es solapado ni producto de elucubraciones teóricas. Está, ahí, a la vista. Y lo podemos analizar en próximas columnas. Un sistema político que sigue anclado en lo espurio de su origen. El “Congreso de la Dictadura” (que incluso da título a una cuequita mía) y el sistema que se ha consolidado desde allí, incluyendo al poder Ejecutivo, ya no resiste más. Con un respaldo ciudadano que no supera el 40% del electorado potencial (y bajando), precisa urgente una reingeniería; con la corrupción como un líquido percolado, que surge de la basura y la exacerba, TODAS las instituciones que son la base de un funcionamiento social fundamental se van viendo infectadas y por eso reaccionan así, con barbarie, con furia, ante las legítimas y valientes demandas de l@s much@s que aún se atreven (atrevemos) a luchar. Piénselo para este 1° de Mayo. Marichiweu !!!