Empresa que buscaba instalar central de pasada en el sector de Pemehue desistió. Vocero de las organizaciones sociales que se opusieron señaló que se trata de un triunfo de la gente organizada.

RENAICO.- Después de 7 años de dar una pelea judicial, administrativa y con un fuerte movimiento social que buscaba evitar la construcción de una central de pasada en el Río Renaico, en el sector cordillerano de Pemehue, por las negativas consecuencias ambientales que traería, el viernes el Servicio de Evaluación Ambiental, SEA, notificó que la empresa Agua Viva, que buscaba ejecutar el proyecto, desistió de hacerlo.

DESDE EL 2013

Esta empresa había ingresado este proyecto al Servicio de Evaluación Ambiental, SEA, en diciembre de 2013 para obtener su Resolución de Calificación Ambiental; a partir de ahí se comenzó a generar un movimiento social potente que buscó evitar la construcción de esta central de paso, en el cual participó gente de Renaico, Collipulli, Negrete, Angol y Mulchén, realizando también diversas acciones administrativas y judiciales, a través de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Collipulli.

Consultado el vocero del Colectivo Social Salvemos el Río Renaico y del Movimiento por la Defensa del Río Renaico, Nicolás Fuentes, planteó que mucha gente se opuso a esta central porque iba generar un desastre ambiental en la cuenca del río. Dijo que se pretendía instalar muy cerca de la Reserva Nacional Malleco y consideraba establecer un botadero cerca del Memorial que recuerda a detenidos desaparecidos en este sector.

Agregó que el proyecto planteaba talar 17 hectáreas de bosque nativo e inundar otras 4 hectáreas, porque aunque se vendía como una central de pasada, incluía la construcción de una represa que encajonaba el río. Dijo que al entubar el agua y devolverla al cauce 9 kilómetros más abajo, la misma tendría menos oxígeno y mayor temperatura, “por tanto iba a afectar a la flora y fauna que habita en el Río Renaico e iba generar un desastre ambiental”.

JUDICIAL Y ADMINISTRATIVO

El 2017 el SEA aprobó la Resolución de Calificación Ambiental para este proyecto, ante lo cual sus detractores presentaron una reclamación ante el Consejo de Ministros encabezado por el director ejecutivo de este organismo, la cual fue rechazada el 2019; ahí la gente del Colectivo y del Movimiento presentaron una reclamación en contra del SEA ante el Segundo Tribunal Ambiental de Santiago, donde lo hicieron porque el proyecto se pretendían ejecutar en un territorio que es parte de La Araucanía y el Bio Bio.

Nicolás Fuentes dice que ocurría algo paradójico porque esta batalla judicial no era en contra de la empresa Agua Viva, sino del SEA por haber otorgado la calificación ambiental.

MÁS UN AÑO

Agrega que Agua Viva había renunciado al proyecto en febrero del 2020 al darse cuenta de que la comunidad sabía que no era una buena iniciativa y llevaba  adelante una lucha social, judicial y administrativa para evitarla, agregando Fuentes que recién este viernes, después de más de un año, el SEA emitió la resolución exenta que pone fin al proyecto.

Para él fue el fuerte movimiento social y las acciones judiciales y administrativas las que llevaron a la empresa a renunciar. “Se genera una defensa extensa de organizaciones sociales y de comunidades mapuches que se movilizan, con movilizaciones populares, manifestaciones, con expresiones culturales, con una defensa jurídica, reclamación en el Segundo Tribunal Ambiental de Santiago y con algunos movimientos administrativos en algunos organismos de Estado, de ahí se gesta esta defensa hasta el día de ayer, donde finalmente, luego de ya siete años de manifestaciones, de reuniones, de expresiones artísticas, se gesta la renuncia de este proyecto”.