Iglesia Metodista de Chile reunida en Angol reconoce fuerte injusticia social y se compromete a trabajar por nueva constitución

Más de 170 delegados llegaron de Arica a Puntas Arenas. Iglesia se desmarcó así del Consejo Nacional de Obispos y Pastores Evangélicos que llamó a votar “rechazo” en el plebiscito.

ANGOL.- Una categórica constatación de las graves consecuencias de la injusticia social que se vive en el país y que quedaron en evidencia con el estallido social, un rechazo a las violaciones a los derechos humanos y también a la violencia de grupos que quieren perturbar la convivencia social, y un llamado a participar activamente en el proceso para una nueva constitución, efectuó la Iglesia Metodista de Chile, cuya asamblea, con más de 170 delegados de Arica a Punta Arenas, se reunión por varios días en el fundo El Vergel, en Angol.

En su declaración pública esta Iglesia señala que como cristianos evangélicos reconocen que ningún ser humano está exento de errores, pero hace la diferencia con hechos que son “horrores. Dice que no pueden desmarcarse de su responsabilidad social en la crisis que vive el país, por lo que denuncia la injusticia y anuncia el camino de la justicia de Dios.

En uno de los puntos más asertivos, esta Iglesia pide perdón por no haber develado el pecado de la injusticia social en todas sus esferas con mayor prontitud y vehemencia; y agrega que han constatado que el estallido social hizo visibilizar una crisis profunda en una sociedad hedonista, individualista y materialista, y que las consecuencias de este pecado social e individual son “un sistema de salud deficitario, una educación cada vez más mercantilista, una previsión social que deja en la pobreza y la orfandad a miles de hombres y mujeres que han dado su vida por esta nación”; a esto agrega que la corrupción de las élites políticas y sociales ha tocado fuerte a todas las esferas de nuestra sociedad, manteniendo, normalizando y suscitando la injusticia social.

SENSIBLE PARA MALLECO

En un punto sensible para Malleco, señala que la sociedad chilena y en especial la clase política dominante han sido incapaces de escuchar y sensibilizarse con las necesidades y demandas de justicia de los pueblos originarios, negando su reconocimiento constitucional y sus derechos de acuerdos internacionales; y al contrario “se ha desarrollado una gran carga represiva y de militarización en sus territorios, con un fin netamente mercantil, el de amparar a las empresas forestales y mineras ligadas a los grandes grupos económicos, lo que ha provocando la agudización y radicalización del conflicto, “con trágicas consecuencias”.

Luego plantean que las mejoras de la macroeconomía no se reflejan equitativamente en la vida de los trabajadores y trabajadoras, quienes son artífices de la prosperidad y de la sociedad.

SOCIEDAD PATRIARCAL

Otro punto muy llamativo es donde plantea que vivimos en una sociedad patriarcal, que violenta física y simbólicamente a la mujer, excluyéndola social, económica, religiosa y culturalmente, “llegando al extremo de atentar contra su vida”, por eso la gran cantidad de femicidios.

También denuncia la crisis medioambiental por la soberbia, ambición y otros resultados del pecado humano, tales como la avaricia ilimitada, recordando que el evangelio señala que “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”, esto para quienes no quieren aceptar la crisis de emergencia climática ecológica, a pesar de las evidencias claras del calentamiento global, mostradas en la destrucción de las fuentes de agua y en la usurpación del agua por parte de grupos de poder y los capitales, la destrucción de los bosques nativos y reservas naturales.

LA VIOLENCIA

Esta Iglesia se mostró horrorizada por la violencia destructiva de los agentes del Estado, “que está dejando secuelas de mujeres y hombres violentados y mutilados, además de otras consecuencias fatales como hermanos y hermanas que perdieron la vida, (esto deja de manifiesto una desconexión entre las fuerzas de orden y la sociedad civil)”. Ecuánimemente esta congregación planteó que igual les preocupa que en el estallido social se produzca una violencia inusitada de algunos sectores interesados en perturbar la sana convivencia social, la que se expresa en contra de bienes, servicios e infraestructuras de servicios de orden público.  Ante todo esto, hicieron un ferviente llamado a la paz y el respeto mutuo para una sana convivencia nacional.

En los puntos finales, esta Iglesia plantea que se compromete “a promover y participar activamente en el proceso de construcción de una nueva carta fundamental, que incluya la mirada de todos y todas”.

Consultado el pastor de esta Iglesia en Angol, Nelson Rivera, señaló que el encuentro se efectuó entre el miércoles 15 y domingo 19, y   que la declaración pública descrita fue aprobada por más del 90 % de los delegados asistentes, y solo algunos se abstuvieron por situaciones personales.