Músico Esteban Rosales demostró que una “Quimera” es posible

Dialogó acerca de la poética y la hibridez musical de su primer disco profesional. Cuestiona la sociedad actual y la situación del Pueblo Mapuche, pero también propone un camino de construcción. Se pasea sin complejos por el rock, blues, folclore, cumbia y reggea, logrando un álbum agradable de escuchar.

ANGOL.- “A patrón no obedezco, soy más rebelde caramba que el pensamiento”; “ya pasó la tormenta y todo mojó, pero tu canto vive y resuena en mi corazón, de las aves maestras tú eres la mayor, con tu canto haces del humano un ser mejor”; “nuestra gran casa, la tierra, no tiene banderas ni fronteras, no pueden pedir paz trayendo metrallas y tanquetas”; “pero no me juzgue señora porque no estoy en televisión, si esta es música propia y no lucecitas de neón, pero no me juzgue señor porque no estoy en televisión, si esta es música propia y no el putito reggaetón”.

DOLOR Y ESPERANZA

Los extractos con que parte está crónica de las canciones “Mi vida”, “Ave maestra”, “Amplio abriendo” y “La cumbia de los guitarreros”, del disco Quimera del músico collipullense Esteban Rosales Morandé, buscan graficar la poética de sus canciones, marcada por cuestionamientos a la sociedad actual y a lo que ocurre con el Pueblo Mapuche en La Araucanía, pero que también deja un camino para construir una vida mejor, donde las fuerzas de la naturaleza son las  principales ayudantes.

La propuesta de Esteban Rosales, para quien Violeta Parra y Víctor Jara son los grandes referentes de la música popular chilena, no sólo llama la atención por sus letras, sino también por su hibridez musical, ya que en las 10 canciones de Quimera se pasea por el rock, el folclore, la cumbia, el blues, el reggea y un vals, logrando un disco agradable de escuchar.

El músico planteó a Malleco7 que desde niño ha sentido la preocupación por el sufrimiento y la injusticia que ha visto en Valdivia, Temuco y Collipulli, y siente la obligación de expresarlo en sus creaciones, pero con una propuesta positiva. “Me nace la obligación de mostrar ese sufrimiento, de expresarlo, sin embargo, pienso que mi música y la poética de mi música también es propositiva y creativa en ese sentido, no aborda sólo el sufrimiento y se queda en el lugar de la víctima, sino que transforma también la realidad, propone una realidad ya transformada, en ese sentido es optimista”.

“Puedo hacer una queja y una crítica y una búsqueda de justicia o manifestar una lucha, pero tiene que ser con belleza, y en la propuesta poética o en las melodías, en los ritmos utilizados, ya sea en los arreglos de la música, porque como digo es una responsabilidad, no puedo entregar solo negatividad, eso para mí es importante”, agrega Rosales.

PUEBLO MAPUCHE

Uno de estos sufrimientos e injusticias que ve Rosales es el que vive el Pueblo Mapuche transcurridos más de 100 años desde la ocupación de este territorio por el Estado Chileno y lo expresa en su propuesta artística. “Manifestar ese descontento que compartimos muchos respecto de la injusticia de la ocupación de La Araucanía por parte de la república de Chile en un primer momento, y actualmente de parte de los distintos gobiernos que han estado al servicio de las elite económicas y que utilizan las Fuerzas Especiales para militarizar y destruir la dignidad del pueblo que resiste, este caso el Pueblo Mapuche”.

Rosales se define como mestizo “de diversas ramas y raíces genealógicas” y como tal plantea que también se siente avasallado y atropellado “por esos ataques a la dignidad del Pueblo Mapuche”, por lo que expresa en sus canciones la necesidad de justicia.

HIBRIDEZ MUSICAL

Respecto de los géneros musicales presentes en Quimera, se podría decir que Rosales sigue la máxima de Vicente Huidobro en su Arte Poética, donde señala que “El Poeta es un pequeño Dios”, esto porque para Rosales la creación es absolutamente libre, por lo que no siente la necesidad de responder a alguien con algún estilo musical o considerar un género para lograr un producto para un público “x”, agregando que la fusión de estilos marcó Quimera, “porque como digo es un trabajo que recopila más o menos 7, 10 años de creación de canciones, y el disco que pretendo sacar ahora va a estar más marcado por el rock, lo que no quita que tenga mucho de folclore”.

Quimera que fue grabado y mezclado por Henry Vallejos en el Estudio Nahuelbuta del Centro Cultural de Angol y masterizado por Miguel Bahamonde en Santiago. De este disco hay dos video clip circulando en internet, realizados por Frontera Sur y Enkol Factoría Audiovisual; y ya está listo el video de la rockera versión que Rosales efectuó de “Ni Chicha ni limoná” de Víctor Jara, el que fue efectuado por la productora chileno argentina La Cuchara de Palo y que será lanzado en septiembre; igualmente La Vitrola, un canal de internet en alianza Canal 13 Cable, grabó tres sesiones de canciones de Rosales en Angol, las que recientemente fueron mostradas en Canal 13 Cable.

En tanto, el sello Frontera Sur ha realizado el trabajo para difundir el disco Quimera y para establecer las redes de concierto.