“Ser un Carrera es un orgullo y una enorme responsabilidad”

Comandante del “Húsares” lleva el mismo nombre del prócer. Coronel  habla de sus antepasados y de hechos poco conocidos de la historia.  Califica de barbarie lo ocurrido con don José Miguel. Sentimientos encontrados al rendir honores a O’Higgins.

Por Arturo Zúñiga C.

ANGOL.- Para quien pasa frente al Regimiento “Húsares” es imposible no advertir el nombre de la unidad con el patronímico  “del general José  Miguel Carrera”, que destaca en caracteres negros, de fierro, contra el muro blanco del cuartel.

Es en esos momentos cuando a su comandante, el  coronel José Miguel Carrera  Calderón, se le inflama el pecho de orgullo y peso histórico al saberse descendiente de quien fuera el primer gobernante de un Chile que quería ser libre.

“Imagínese lo que siento cuando entro aquí”, dice, agregando que el llevar su apellido “constituye un orgullo, pero también un compromiso y una enorme responsabilidad”.

“Soy carrerino, como mi padre  y toda mi familia, pero sería irresponsable de mi parte decir que desciendo directamente de don José Miguel. No, mientras no se compruebe científicamente. Es demasiado importante para arrogarme algo así”.  Comenta que su padre, el general en retiro José Miguel Carrera Rivera,  ha estado dando algunos pasos en ese sentido, incluso en Estados Unidos.

En amena charla  habla de sus ascendientes, de Rodríguez,  de O’Higgins, de San Martín, de la influencia de la Logia “Lautaro” que don José Miguel rechazó;  del fusilamiento de los hermanos en Mendoza,  de esos temas. Algunos aún duelen al país.

Dice sentirse muy grato en el “Húsares”, y que no habría  sido igual si hubiera sido destinado a otra unidad, porque ésta es la única que tiene como patrono al prócer, cuyo retrato preside su oficina.

Cuenta que su padre comandó una unidad del regimiento allá por  1974, al que él  llegó con el grado de mayor el 2010, “a la misma casa en que viví cuando tenía cuatro  años”.

BARBARIE

─Coronel, ¿cómo califica usted la muerte de don José Miguel?

─Fue una muerte absolutamente injusta.

─Porque además, según la historia,  le cortaron la cabeza

─Una verdadera  barbarie.  Entre los vikingos le creo, pero acá…

El comandante  no rehúye ninguna pregunta. Como esta, por ejemplo:

─¿Qué le parece la actitud de O’Higgins al mandarle a cobrar a don Ignacio de la Carrera el valor de las balas empleadas para matar a sus hijos?

─Absolutamente en desacuerdo. Porque fuere cual fuere la resolución tomada, está hundiéndole doblemente  el dedo en la llaga a un padre por la muerte injusta de sus hijos, más aún cuando ocurrió fuera de Chile.

Pese a lo anterior,  reivindica a O’Higgins, porque no se puede desconocer su obra; lo mucho que hizo por el país. “Respeto su figura y la comprendo, pero volviendo a su pregunta creo que ese tipo de actitudes demostraba la personalidad de O’Higgins en esa época”.

─¿Cómo se siente usted, cada 20 de agosto, al tener que rendir homenaje a quien contribuyó a la muerte de sus ascendientes?

─Como chileno y como soldado, creo que se debe hacer. Como soldado, que juré defender a mi patria y que los militares somos no deliberantes, sino obedientes,  lo tengo que hacer, y lo hago con respeto y porque forma parte de las tradiciones militares, así como lo hacemos con Prat  y con todas las figuras relevantes de nuestra historia. Pero sin duda se generan sentimientos encontrados, porque  él  fue quien dispuso y exilió a los hermanos Carrera. Uno, aparte de ser soldado, es un ser humano. Entonces, hay un dejo de malestar”.  

Pero a renglón  seguido reconoce en O’Higgins su visión estratégica al aliarse con San Martín, y encabezar el proceso emancipador, ya que de otra forma Chile no sería un país soberano.

─¿Qué le parecería ser llamado un día “comandante en jefe del Ejército, general José Miguel Carrera Calderón?” ¿Ha pensado en eso?

─Para serle honesto y bien hombre,  no. Mi padre me dijo que uno tiene que entrar al Ejército para ser feliz y su aspiración natural debe ser llegar a coronel y comandar un regimiento.  Y soy feliz por ello. Con que logre emparejarle algo al papá me sentiría bien, porque la vara me la dejó muy alta…”

Pero, ¿y lo otro…?

─Hasta ahora vamos bien. Uno nunca sabe…”.